EQUINOCCIO DE SEPTIEMBRE, TIEMPO DE CASTAÑAS EN EL OTOÑO ASONIEGO

EQUINOCCIO DE SEPTIEMBRE, TIEMPO DE CASTAÑAS EN EL OTOÑO ASONIEGO

 

Hoy, 22 de septiembre de 2017 a las 22 (casualidad numérica), se produce ese momento anual en el que el día y la noche tienen la misma duración, y que nosotros hemos escogido para regresar ¡ESTAMOS DE VUELTA!

Tras una necesaria y recuperadora parada estival, y el equinoccio de septiembre a punto de comenzar, queremos iniciar el curso, con una invitación a disfrutar del extraordinario otoño asoniego.

Comienzan a acortarse los días en el sempiterno ciclo vital de la NATURALEZA. Es tiempo de guardar la cosecha, de picar la leña, de sacar la lana y la pana, y de preparar la chimenea para asar las castañas.

Los paisajes asoniegos se lavan con las lluvias y se refrescan con las noches crecientes, para que pasear el otoño nos facilite el encuentro con nuestras raíces, entre las tertulias de colores de la hojarasca, alimento de las próximas generaciones de hayas, robles, avellanos, castaños…

¡Los bosques son para el otoño!, por la eclosión de olores y sabores que desprende la fertilidad natural al activarse; estamos ante un aluvión de aconteceres. Es tiempo de abundancia para que la fauna pueda llenar sus despensas y desvanes con las castañas, los hayucos, las bellotas, las avellanas… Entierra sus bellotas para pasar el invierno el arrendajo.

En lo alto, se produce el mayor trasiego del año, despistando al frio, en geométricas bandadas se marchan las aves estivales y van llegando las invernantes, creando un paisaje visual y sonoro a su paso, que incita a elevar la mirada y afinar el oído. Viajan también las arañas por sus hilos interminables, mientras buscan escondite los insectos.

Hacen su puesta en los cauces fluviales las truchas y van llegando los  salmones. Las hojas cayendo despiertan amoríos entre la gran fauna. Huele a grandes mamíferos que comienzan a ponerse el abrigo, abundan las setas, florecen las quitameriendas y coinciden la flor y el fruto en el madroño, escala la hiedra, florece el muérdago y madura el fruto del rusco pegado a su hoja.

También, y no por fortuna, el bosque es frecuentado en esta época por algunos humanos ataviados como si fueran a la guerra, en busca de no se sabe que enemigo; lo que aumenta el recelo de la fauna a la presencia humana ¡hay que evitar su encuentro, van armados!

El otoño, lejos de ser un ocaso, es un inicio para el bosque, ese lugar donde viven más de la mitad de los seres vivos del PALNETA. Cuando los árboles se desnudan ¡ES TIEMPO DE EMBOSCARSE!

Por: Mariantonia Santamaría

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